Los esquemas literarios (o… esta excusa que invento para no escribir lo que se supone que estoy escribiendo)

Henna+03

El orden de los factores no sólo altera, sino que define el producto.

Lo pensé hace un momento, y con las mismas me congracié con la adolescente que aunque estudiosa, advirtió desde el tercer año de bachillerato que lo que haría en un futuro nada tendría que ver con las matemáticas.

La estadística en antropología y ciencia política casi desmintieron a aquella estudiante, auya adolescencia, cuya rebeldía natural (digo natural a su edad) pareció la responsable del desatino. Viste, sí necesitabas los números.

Pasaron unos años y felizmente puedo darle la razón.

El orden de los factores, en mi mundo, sí altera el producto.

Ahora estoy escribiendo una historia y cada vez que cambio un pequeño elemento en la cronología de los hechos que narro, cambia la historia misma, sus personajes, e incluso, mi afecto por ella.

Qué cosa tan delicada escribir un esquema. Definir lo que viene primero y lo que viene después.

Cambio algo. Detesto lo que escribo.

Cambio de nuevo, muevo una ficha, el nombre de un destino, y me parece que han valido la pena las últimas horas frente a la pantalla.

Todo, hasta mi amor por esa historia depende de la trama que no deja de moverse. Tan orgánica ella. Sin embargo es curioso, no creo que lo que ocurre en la historia que quiero contar, esos fenómenos que narro y continuaré narrando, sea lo más importante. Me parece que los personajes se hacen de detalles y quiero que mi historia sea una historia de personajes, no de grandes logros o acontecimientos o dramas. Quiero que sea una historia de personajes.

Pero, lo que cada uno de ellos decide hacer o no, es lo que lo define…

como en la vida. Yo no soy lo que hago pero lo que hago dice mucho sobre quién soy.

Por ejemplo, no calculo. Juego con fichas. Y me dejo emocionar por lo que ellas generan cuando dejan de ser rectángulos planos para convertirse en lluvia. En encuentros y en alguna de las mujeres que pude haber sido y no fui.

Fui esto. Ordena, cambia, borra, arruga, ordena.

4 comentarios en “Los esquemas literarios (o… esta excusa que invento para no escribir lo que se supone que estoy escribiendo)

  1. Estoy de acuerdo, me hace pensar cada que le digo a Carlitos que es el ingeniero de la escritura, y es que yo no puedo ser así a pesar de ser ingeniero de profesión. Me resisto a calcular hasta en la ingeniería, sobre todo en mi trabajo en que se calcule a expensas de la gente, pero bueno mucho socialismo para la hora ;)
    Lo que te quería dejar es que pensé en Kundera, sobre todo el último que leí La despedida, pienso que evidentemente hay un drama, pero es insignificante ante la construcción de los personajes, por ello quería recomendarla…

    Un abrazo Keila

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    1. Querida Olga, estoy de acuerdo! la verdad es que nunca había construido un esquema, los cuentos se me han escrito así, ante los ojos, ellos han tenido su propio plan. Podría decirse que yo los he escuchado para poderlos contar. Pero esta historia es más larga, tuve que sentarme a ordenarla. Se me escabullían los personajes, se me movían sin darme cuenta y luego cada uno estaba mirando para un lugar distinto.
      Y acá estoy, sigo distraidísima. Me voy, para ordenar (me).

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  2. A mí me lo han aconsejado muchas veces, pero hasta ahora no lo he logrado: hacer un esquema de lo que voy a escribir. Las historias y los personajes me vienen por lo que veo y oigo a la gente que conozco, por lo que vivo y siento. Mis personajes están vivos, y a veces como en Niebla, se quieren imponer a mis mandatos. Unamuno decía en el prólogo de esta novela: “[…] He oído también contar de un arquitecto arqueólogo que pretendía derribar una basílica del siglo X, y no restaurarla, sino hacerla de nuevo como debió haber sido hecha y no como se hizo. Conforme a un plano de aquella época que pretendía haber encontrado. Conforme al proyecto del arquitecto del siglo X. ¿Plano? Desconocía que las basílicas se han hecho a sí mismas saltando por encima de los planos, llevando las manos de los edificadores. También de una novela, como de una epopeya o de un drama, se hace un plano; pero luego la novela, la epopeya o el drama se imponen al que se cree su autor. O se le imponen los agonistas, sus supuestas criaturas […]”
    Sí es cierto que el orden es necesario, ya lo decía Bécquer, y que para escribir una novela se necesita mucho, mucho orden. Hasta ahora solo he logrado escribir relatos breves, una novela es mucho para mí, y para los que logran leer mis relatos por completo.

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    1. Marijose, me encanta la cita de Unamuno que elegiste. Yo no usaba esquemas, se me hacían inútiles. Como estaba dedicada a escribir cuentos, no los sentía tan necesarios. Incluso pensaba que un esquema restaba libertad a la historia y pasión al proceso de escritura.
      Con una novela “la historia cambia”.
      Y justamente, como la historia cambia, como lo que pensaba que ocurriría a veces no ocurre y los personajes que invento van haciéndose su camino en la medida en que ganan voluntad y deseo propio, más que esquemas fijos genero mapas muy amables cuyas señas cambian en la medida en la que cambia el paisaje. Ahora mismo no tengo, el último sufrió un golpe de estado. Estoy rediseñándolo mientras escribo los capítulos. Así voy. A veces me guío por el esquema, dejo que él estructure la historia, y a veces dejo que la historia ordene lo que viene, a su manera.

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