Un blog es una casa

Armando Barrios01

Un blog es una casa.

Uno pasa por el blog como al jardín de atrás. Ciertos días uno sólo se asoma, revisa que todo esté en su lugar, que amparada en el silencio de la noche no se haya mudado alguna etiqueta desde la última vez. Uno pasa por el blog como revisa cierta parte de su anatomía. Está todo en orden. O no. Uno cambia algo, un gesto invisible que comienza a molestar. Y sigue.

Algunas veces uno entra al blog como mira por la ventana, para asegurarse que el mundo sigue allí, sin salir a él.

Otras veces entrar al blog es salir al mundo. Esos días uno entra y escribe. Ya no anda de paso. Uno permanece. Y deja algo colgado del aire. Una camisa blanca secándose al sol. La bicicleta oxidada en la puerta principal. Esta foto familiar que dice quien es uno o quien podría ser uno.

A veces hay sorpresas, alguien deja una nota, una noticia. Pasé por acá. En oportunidades se intuye la visita que no se anuncia. Detrás del blog hay un ciego que no sabe quién llega a menos que reconozca aquella voz que se acerca. Pase y siéntese, adelante. Conversación a dos tiempos. Y adiós. La sala queda en silencio, apenas una columna de luz se cuela por la ventana, puede sentirse el calor en el hombro, en el cuello. El té se toma en solitario. Siempre hay una sola taza. Una a la vez.

Un blog es una casa, con sus pasillos y sus jardines, con su soledad y su paisaje secreto. Con su intimidad, y con sus visitas. Con su humedad.

Este blog es una casa.

En mi casa memoriosa vive Armando Barrios, el abuelito rey. Este cuadro que cuelgo hoy se llama, claro, La Ventana.

10 comentarios en “Un blog es una casa

  1. Este post me ha dejado mal.
    Me gusta como todo lo que he leído tuyo, pero me “molesta” porque me refiere a revisar qué está pasando con “mi casa”, por qué tan abandonada, las matas secas, el polvo es piel, no se atiende a las visitas, y la taza tiene un fondo de café seco.

    Me gusta

  2. Qué buen post Keila, has dado en el clavo, un blog es una casa, unas quedan abandonadas, hay las que se convierten en palacios, otras sirven de refugio, de algunas se sacan ganancias.
    Por cierto, no sabía que eras nieta de Armando Barrios, tu abuelo era mi vecino de edificio, lo recuerdo paseando por el jardín cuando bajaba a mis niños a jugar.

    Me gusta

    1. Armando era el abuelito Rey, no podía ser de otra manera si la abuelita se llamaba Reyna. Cuando los visitaba decía que iba a la casa de la Abuelita Reyna y el abuelito Rey. Él por su parte vivía diciendo que yo tenía una cara de diablita imposible de ocultar… era el abuelo de mi prima hermana Camille y lo recuerdo con mucho cariño. Gracias por la visita, me encanta tenerte en casa.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s