De la ciudad no se escapa, o una mirada a la Narrativa Urbana

Hace un par se semanas asistí a un foro sobre Narrativa Urbana en la Feria Internacional del Libro del la Universidad de Carabobo (FILUC) junto a Lucas García, Héctor Bujanda, Jesús Puerta y Luis Laya. Una oportunidad así se disfruta y se agradece mucho, no todos los días se tiene el chance de conversar con autores de intereses y estilos tan distintos. Cada quien llevó fragmentos o cuentos cortos, inéditos o publicados, y guiados por la calidez de Laura Antillano pasamos una noche muy sabrosa. 

¿Existe la Narrativa Urbana?

La ciudad contemporánea latinoamericana es fragmentada tanto en el trazado físico, geográfico, como en el imaginario. En ella se tejen redes contiguas, superpuestas, con nudos comunes y espacios jamás coincidentes. La ciudad histórica es distinta a la planificada y estas dos a su vez difieren de la popular. 

Las ciudades crecen apresuradas, intentan dar cuenta de sí mismas a mil visiones a la vez. Como resultado, no pueden ser recorridas ni reconocidas a pie sin discontinuidad. Bogotá, Caracas, Lima, en palabras de García Canclini, son como un vidieoclip, un montaje efervescente de imágenes discontinuas. Están formadas por segmentos, paréntesis, globos.

En una ciudad hay tantas ciudades como paréntesis y globos, y también hay tantas ciudades como habitantes, como intereses. Como culturas y tribus habitan en ella.

De tal manera que la urbe está condenada a su representación fragmentada (el performance cotidiano de sus habitantes en ese videoclip no puede ser otra cosa sino fragmentado) y diferenciada (dependiendo de la “vivencia” del paisaje, de la historia de quien las transita, de lo que sus habitantes experimentan o ven en ella). Pienso que no existe un paisaje único de ningún lugar. Y que en el caso de la ciudad contemporánea, la polisemia es bárbara.

Puesto que una ciudad es una red simbólica en permanente construcción y expansión, un lugar que evoca sentidos que trascienden lo meramente geográfico y que se enfila hacia lo cosmológico, también es narrable de tantas maneras como narradores la cuentan y porqué no? de tantas maneras como personajes la recorren. 

Me gusta pensar en la ciudad como un personaje, siento que la urbe actúa, moldea, genera visiones, tanto en el escritor que la elige como sinfín –un sinfín activo- sobre el cual poner en movimiento su historia, como en los seres que cobran vida y que se desplazan llevando a cuestas esa historia. 


Debo hacer una pausa. Los términos académicos, en este caso las miradas críticas hacia lo literario, buscan abarcar y explicar el universo de lo existente y con ese fin generan categorías no necesariamente excluyentes de otras categorías posibles. El universo es recortable de tantas maneras como se nos antoje siempre y cuando se encuentren y se expliquen los fundamentos de esa la fragmentación. Tengo que hacer esta salvedad para no entrar en conflicto con un término como el de Narrativa Urbana, o mejor dicho con su utilidad para describir lo que supuestamente describe o para unificar lo que supuestamente unifica.

Y me pregunto qué hay tras el término Narrativa Urbana?

El fenómeno no es homogéneo. Se caracteriza por todo lo contrario, por su disparidad: narrar historias sobre la ciudad o desde la ciudad puede ser cualquier cosa.(Por lo que ya se dijo: narrar una ciudad es narrar mil ciudades. Mil personajes posibles.) Visto así parece que casi toda la literatura escrita desde finales del siglo XX hasta la fecha puede llamarse urbana.

En primera instancia narrativa urbana supone contar historias emparentadas, ubicadas, tejidas en la ciudad, pero también hablar desde la ciudad. Hablar desde esa polisemia, desde ese videoclip enérgico y tecnológico que es la urbe contemporánea. Podríamos proponer que uno de esos dos elementos deben estar presentes a la hora de hablar de narrativa urbana. 

Me pregunto si hay algo más. Tiene que haber algo más.

Y sí, en las páginas de ficción que reviso para organizar mis ideas encuentro un elemento que es inseparable de la cualidad urbana misma, una condición inevitable en la urbe de hoy. Y es la apertura hacia lo local y hacia lo foráneo. En la narrativa contemporánea emergente, en la narrativa urbana, encuentro un contrapunteo seductor entre los dos espacios: seductor en tanto le habla al oído al lector y le dice esto es, aquí vives, esto lo has visto.

Entre esas dos fuerzas se mueve la narrativa urbana: con la contemporaneidad local y global como referencia, muchas veces separada de regionalismos y de discursos sobre lo nacional, y más bien orientada hacia un cierto costumbrismo global. Pero ojo: un costumbrismo global muy bien coloreado, muy bien documentado y muy bien aterrizado en la cotidianidad. En ese videoclip.

Referencias a la cultura pop y a las nuevas tecnologías: música, cine, televisión, comunicaciones rapidísimas (celulares, mensajes de texto, correos electrónicos, probablemente twitter o facebook). Autopistas, hoteles, aeropuertos, esa pulcritud, ese estándar universal. Pero también violencia, conflicto social, maneras de hacer y de sobrevivir en la urbe problematizada de hoy. La historia local reciente.

Sobre ese telón, con ese lenguaje común y tan personal a la vez, se desarrolla el drama, la vida interior, la búsqueda de los personajes cotidianos en la narrativa urbana actual. Tiene sentido llamarla urbana cuando los temas y los géneros ubicados en la ciudad o escritos desde la ciudad son tantos? No lo sé y no soy yo la persona indicada para afirmarlo o refutarlo. Sí creo que la ciudad tiene una presencia muy fuerte que moldea a sus habitantes de una manera feroz. Estoy segura que esa ferocidad puede leerse en la narrativa que escribimos. Más allá del género y del tema.

La urbe con sus ritmos y sus tecnologías y su violencia y sus lenguajes, se cuela por las rendijas. Se entromete. Aparece entre las palabras. Se aprovecha de los puntos y las comas y allí ataca.

No creo que sea posible salvarse de su ferocidad, ni como habitante ni como narradora. La ciudad no es un lugar del cual se escape una vez que se ha vivido en ella. La ciudad se viene con uno.

3 comentarios en “De la ciudad no se escapa, o una mirada a la Narrativa Urbana

  1. La ciudad se viene con uno… tienes razón. Eso me recuerda mi infancia, cuando me mudaron a Barquisimeto y pasaba noches en vela extrañando el zumbido nocturno de la urbe. Odio el canto de las ranas desde entonces. Yo diría que uno es un pedacito de ciudad, y por más que la blasfememos, nuestra vida estará siempre perfilada por la realidad de la ciudad en que crecemos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s