p(o)rosa.

Poemas para llevar, los ordeno, les temo pero los ordeno, los llevo de la mano como mi amiga a su destino. Que no se me escapen, son los dueños del momento y la pausa, del pasadizo. En un mundo de silencios y máscaras hay que escribir más poemas. A veces en silencio, sí. Toca escribirlos en silencio. Esta noche frente a mí ventanas con cortinas abiertas: los vecinos han decidido compartir. Audífonos prestados que lo cubren todo, todo el sonido, no sé cómo suena cada tecla presionada que al juntarse con otra se vuelve palabra, se vuelve idea en esta noche que se dejar fluir. Sólo escucho mis latidos en las orejas cuando la música para. No sé si eso es bueno. Estoy en mi viaje y no sé por momentos cómo seguirlo, dónde es que van estos poemas, para quién los ordeno. En el fondo pero sobre todo en la superficie, quisiera prosa, quisiera narración, un personaje que me cubra. Sí, en la superficie quisiera salirme. No saber de cartografías de ningún tamaño, no las quiero, con sus pretensiones de grandes señoras que lo explican nada. Ya lo dije en otro poema callado, las geografía y la cartografía son hermanas mentirosas. Quisiera salirme, abrir la piel, dejar que caigan dos o tres caracoles al suelo, volverme a ordenar y sigamos a lo próximo. Quisiera salirme del microscopio estetoscopio que sí, curiosamente hoy y por elección llevo puesto en los oídos y me muestra los latidos en cada pausa de la música que no conocía y ahora me presento como diciéndome a mí misma acá está este camino, no te pares. Hoy salí a la calle y vi alfombras, gruesas, finas, con formas extrañas y colores brillantes. Son importante las alfombras, son importantes, hay quienes las usan para volar, a mí me gusta que amortiguan, entibian, acomodan y protegen los pies. Me gustan mis alfombras narraciones. Son como un techo pero de colores y van en los pies. Hoy las vi, eran rojas, amarillas, moradas incandescentes. De tanto poema al que el miedo se le acaba me estoy sintiendo valiente yo también, se le termina el cuarto oscuro a los caracoles que soplé de mi oido. Como un brujo amazónico soplo y chupo. Resuelto, curada. Adiós caracol. Al río, niña. Hoy mis ojos vieron cosas muy hermosas, ahora mis vecinos comienzan a cerrar las persianas, todo el mundo duerme en mi casa, me está pasando con frecuencia, ya veré después que haré con el sueño, a fin de cuentas, ¿quién quiere sueño si puede tener latidos? Fassbinder dijo ya dormiré cuando esté muerto, eso lo aprendí cuando tenía siete años y me impresionó. Yo no quiero dormir de esa manera, me gustaría dormir estando viva, pero otro día, a otra hora. Una menos, se me acaban las ventanas y mi piel porosa y sus transmisores andan con el escándalo otra vez. No creo en la distancia y por eso escribo esto, que si me preguntan, es un poema y es una narración. Y ya, he sido descubierta, los poemas a veces son un bloque, las narraciones nacen como poemas, ahora deben estar juntándose las palabras para hacerse compañía pero eso no me consta, ¿no ves que tengo los audífonos?

4 comentarios en “p(o)rosa.

  1. 4.00 am, insomnio andando, jetlag, caracas, varios nombres para decir lo mismo. mis latidos tambièn se oyen por aquì, a mi corazòn le ha dado por ponerse parlanchino y bailarìn. Despertarse de golpe trae sus buenas sorpresas, textos que son mundos. Ah los caracoles y las ventanas…sì yo sè. No dirè nada, no dirè que la poesìa no es lo que hay que temer.. Lo bueno de tanta duda es la tranquilidad de sentirse abierto a cualquier respuesta, a cualquier abandono, a cualquier novedad, a cualquier retorno. Dormir quizàs no sea morir, el tiempo a veces nos juega, nos hace creer que si lo perdemos, lo estamos perdiendo. El tiempo quizàs mienta. . Mientras lo decidimos aquì tengo a mi pequeño destino tomado de la mano, èl si parece dormir plàcido ahora, sòlo ahora, y yo aprovecho. Te abrazo siempre.

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    1. En la sombra de la noche aparecen los destellos. Cuando hay destellos, el insomnio bosteza, se aplaca. Luego del poema es hora de dormir. Bienvenida, mi Cinzia querida. Qué bueno compartir esta hora y este destello.

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  2. Estos insomnios planetarios queridas amigas me asombran en su sincronicidad… Hermoso texto Keila, tan certero, tan que le quisiera poner mi firma… así estamos, gustando de alfombras, temiéndole a la muerte del sueño (aunque a veces los latidos lo hacen vivo, porque hasta allí las palabras se cuelan y nos dejan atónitas), y sabiendo sin saber si nos cubre la dermis del personaje o si es sólo la dermis y ya, con todos los latidos erizándola…

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    1. Kirita en las antípodas, me gusta que estemos insomnes. Normalmente mientras yo duermo tú despiertas y cuando despiertas yo me acuesto a dormir. Algo así, o casi. Pero no! El insomnio nos encuentra y nos recuenta. TQM.

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