Ingredientes novedosos en conserva.

Portada mermelada2 En el artículo The Persistence of Litmags publicado en The New Yorker, Stephen Burt dice que sólo en la propuesta novedosa puede encontrar justificación la fundación de una nueva revista de literatura.

Se requiere promover un nuevo gusto, un distinto estilo de escritura, compilar autores de una manera inédita hasta el momento, conjugar miradas afines y nunca antes encontradas, y en este sentido proponer una nueva forma de leer, para que la revista tenga justificación. Pues una revista de literatura supone un sacrificio económico y profesional (quieren mucho dinero y tiempo, tiempo que sus editores podrían, de así quererlo, dedicar a su propia escritura). Requiere tiempo de sus colaboradores, y además, diría yo, también de los lectores: hace falta que los lectores quieran leerla y estén dispuestos a dedicarle momentos de sus vidas a aquella propuesta. Una propuesta que de ser novedosa resulta provechosa pero que de lo contrario termina embaucando, y siendo embaucada y olvidada en el saco de los proyectos yertos.

Una revista de literatura tiene que justificar su existencia también en términos ecológicos íntimos y colectivos. En un universo atiborrado de información, sea en físico o en digital, agregar una fuente más de data es una responsabilidad.

Y me pareció muy bien, me gustó pensar en esto, me pareció interesante y un buen punto a considerar cuando alguien quiera decir algo -nuevo?-

Quedé pensando y caí en nuestros -nada nuevos a estas alturas- Jammings Poéticos, que celebramos en el Ateneo de Caracas y otros lugares del país desde el 2011, y que se convirtieron en un espacio estable y a la vez flexible para voces asentadas y nuevas por igual.

Nuestras “Mermeladas para llevar” pueden verse como un intento de revista, y hubiesen podido llegar a serlo -considerando a la luz que brinda el tiempo y que no podíamos entonces prever aunque sí la soñáramos- la persistencia del movimiento.

Y acá tengo que hacer un aparte. En un país en el que la convivencia diaria se volvió un reto a sobrellevar. Hay que ver cuánto dolor han generado las familias rotas, las peleas entre viejos amigos, los conflictos en espacios laborales, y las heridas que han dejado. Hay que ver la repartición discrecional de recursos en los ámbitos culturales, que terminó convirtiéndose en filtro que separa presentes y ausentes. Los Jammings nacieron como un espacio plural. Un espacio amplio y abierto a todos los estilos, los grados de experiencia y por supuesto, las tendencias políticas. Creo que ese es uno de los logros más importantes de los Jammings Poéticos.

No fundamos una revista, yo me fui de Caracas, los costos de papel, impresión, diseño, se hicieron mayores, y el tiempo fue pasando. Pero los Jammings continuaron celebrándose gracias a su pertinencia, y claro, gracias a los autores que continuaron acercándose y a tres entrañables amigas que los empujan mensualmente, así como al Ateneo, que continúa cobijándolos. Este proyecto, se me ocurre, evidencia una mirada alternativa de esas que según Burt merece una Litmag. 

No fundamos una revista pero tres años más tarde sí publicamos un libro,”102 poetas, Jamming”, con la editorial Oscar Todtmann.

102 poetas jamming

Quién sabe y si las “Mermeladas para llevar” renazcan más adelante. Las imagino siempre diversas. Alternativas y plurales en sus diseños, en sus formatos, en el conjunto de autores publicados. Por lo pronto son símbolo de un camino posible: del lenguaje justificado de una revista que no ha llegado -aún- a ser.

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